Caras
La serie Caras despliega retratos construidos desde la línea en su estado más esencial: el alambre. Como dibujos en el espacio, estas piezas prescinden del volumen para trazar, con economía y precisión, los rasgos mínimos que activan el reconocimiento de lo humano.
El material —desnudo o plastificado en colores intensos— se dobla, se tensa y se anuda, dejando visible el gesto y la construcción. Ojos, narices y bocas emergen como signos sintéticos, donde cada curva condensa una carga expresiva directa. El color, por su parte, introduce matices emocionales y tensiones que desplazan los rostros entre lo lúdico y lo inquietante.
Las sombras proyectadas cumplen un rol fundamental: no solo acompañan la forma, sino que generan nuevas caras a partir de las caras, expandiendo la obra más allá del objeto y multiplicando sus lecturas.
Caras no representa identidades fijas, sino que explora el rostro como estructura abierta, en permanente construcción, donde la presencia se completa en el vacío y en la mirada del espectador.