Flavia
El Sillón Flavia nace de una idea clara: una forma continua que acompaña al cuerpo sin imponerle una postura. Respaldo y brazos se funden en una única superficie envolvente que recoge y sostiene con naturalidad. No hay gestos innecesarios, solo lo esencial, donde la belleza aparece en la delicadeza de la línea y en la precisión de su recorrido.
La tapicería define el volumen como una piel. La costura central introduce un orden sutil, casi imperceptible, que organiza sin romper la unidad. Es un detalle mínimo que aporta equilibrio.
Las patas de madera, separadas del cuerpo, contribuyen con ligereza y cercanía. No compiten, equilibran. En ese diálogo entre lo continuo y lo puntual, el sillón encuentra su carácter.
El Flavia no busca protagonismo. Funciona desde la calma. Y en esa discreción, permanece.
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